Estoy en proceso de leer "Conversaciones con Dios" de Nael Donald Walsch, ha sido un viaje interesante, soñé toda la noche en que soy parte de Dios y Dios es parte de mi, sin perjuicio que él, indudablemente, parezca un arconte que encerró mi alma en esta realidad para experimentarse a sí mismo para Ser y No-Ser al mismo tiempo.
La vida es divina, hoy bloqueé mi tarde en el calendar. Salí a andar en Bicicleta con la Pao y Martín, fuimos al lago Tarahuin, fue divino. No alcancé almorzar, sólo me tomé una leche con chocolate y me comí un huevo duro, cargué mi bici y partí en la camioneta a buscar a mi gente. El lugar era divino, precioso, tranquilo, SIN GENTE... un paraíso. Metí mis pies al agua (congelada), me senté a tomar sol, a conversar de la vida y lo pasé regio. Luego del paseo y la extenuación de subir los 102 metros, pasé a mis chiquillos dejar a su casa, y me vine a la mía por "dentro", por la ruta W-591, llegué a casa, guardé mis cosas en la bodega y un pudú, así como si nada, sin pescarme paseaba por mi patio comiéndose el pasto. No le importó que moviera mi bicicleta, abriera y cerrara puertas del container... no... el wn estaba comiendo, tenía esa mirada de "filo con voh'".
Luego de dejar todo listo hermoso, y como tenía un poco de hambre, me zampé 4 cucharadas del arroz divino que hizo mi marido para su almuerzo, le mandé un par de mordiscos al bistec que tenía guardado. De aburrida me hice un coctail de pisco manzana con amareto y piñas congeladas que me quedó WENO WENOOOOO OEEE ZII!
Durante mi paseo en cleta no pude evitar pensar en Dios, en agradecerle la belleza, el tiempo, la libertad, la paz. Todo se alinea para que pueda vivir esta maravillosa experiencia: Día deslumbrantemente soleado, camino solitario, paisaje del Edén. Esta experiencia de creación es perfecta, es plena, y me llena el alma sin culpa, sin preocupaciones, porque Dios soy yo, y está en mi, conmigo mientras dure esta existencia de ser hasta llegar al no-ser.
Anoche, en mis cólicos mensuales, me costaba entender este "no-ser"... hoy, sin embargo, es como algo tan natural, es algo que está en las entrañas, algo tan pleno y divino que no hay que forzar nada, es natural... hay claridad, verdad y alegría en este tiempo, en este momento... en cada palabra, en cada sorbo, en cada recuerdo, en cada segundo... todo es ahora y ahora es pasado y futuro sin distinción.
Anhelaré este día, la experiencia de lanzarse a la vida, de vivir libre, de tomarme mi warisnaque a media tarde, de trabajar mientras me lo tomo (aunque no sé que tan responsable esto sea)... en mirar el cielo divino, el celeste prístino y puro, las nubes algodonadas, el pudú en el patio, Sansa a mi lado moviendo su cabecita... y yo aquí escribiendo estas leseras.
Gracias Dios, eres pulento, tres veces grande y pulento.
Gracias por mi vida, por este tiempo, por esta oportunidad.
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