Viajé a Santiago, dejé a mis hijas en la Isla, en 1 día tuve que armar un itinerario, reservar pasajes a Puerto Montt, buscar un taxista hasta Castro, comprar un vuelo a Santiago, reservar un hotel cercano a la ECS, comprar los pasajes de vuelta a Castro, reservar el taxi a casa, preparar mi mochila, ver "la ropa" que me pondría, dejar mi casa lista para el evento.
Todos estaban felices, al fin iba a Jurar como Abogada en la Excelentísima Corte Suprema... en mi corazón sólo un trámite costoso... si me hubieras hecho caso, esto no sería tan terrible... podría haber esperado, pero no quisiste darme el par de meses.
Es cierto, mi cabeza lo sentía como algo meramente ceremonial: sentarse con el Pleno en la Corte Suprema, jurar desempeñar mi nueva otra profesión con lealtad. Por un momento pensé ¿para qué estoy haciendo esto?, hasta que nos felicitaron por haber concluido un proceso que no es fácil, que implicó mucho sacrificio. "Un aplauso para los nuevos abogados"... Pude al fin respirar y aplaudirme, tuve que contener mis lágrimas, quizá no fui la única que quiso llorar en ese momento, pero en mi algo quería derrumbarse porque ¿ahora qué? ¿qué sigue? ¿qué hago?
Tantas preguntas, la emoción duró poco... pero como dijo la Barbarita: "cuando bajes por la escalera, ese es tu momento, lúcete"... y por ese momento, no fui yo... recuerdo bajar cada peldaño mirándome desde fuera, mientras mi cuerpo bajaba paso a paso con toda la gracia y elegancia que mi madre me enseñó. Mi Madre. Ella no quiso... no pudo venir, por un momento la sentí y extrañé, y luego recordé sus excusas y la puse en un cajón para más tarde. Mi padre si estuvo ahí y se sintió orgulloso, al igual que mi marido, pero para mi sigue siendo un tiempo muerto, vacío, con un sólo momento épico de realización y luego en la incertidumbre, se me perdió el norte y yo no soporto estar a la deriva en mi mente (todo es mental, El Kybalión). Mi Tía Patita y su amor dulce, mis primos, mis amigas, Mi Jefa y mi colega, todos comieron rico y compartimos un brindis... espero que hayan tenido muy buenas intenciones para mi.
El futuro, imaginar mis objetivos, todo con lujo de detalle me obliga a ser constante, fuerte y disciplinada, pero ahora... ahora que alcancé la meta ¿qué sigue? Bueno, a parte de la Operación Renta y esas cosas... ¿qué sigue? ¿cómo vendo lo que sé?
Por ahora me cuesta verme, ver a la Constanza del futuro, verla haciendo lo que quiere hacer y disfrutando de su "ahora futuro", salvo aquello que tiene que ver con plantar árboles, hacer bancales y cocinando cosas ricas mientras llueve...
Tiempo debo darme, pero mi pecho se siente apretado, mi mandíbula tensa, mis dientes chirriantes con el estrés de ver oscuridad en el futuro... Tiempo... Debería seguir estudiando, debería seguir haciendo cosas... no debo detenerme, no debo perder este recurso llamado tiempo... pero ¿para qué? ¿para quién? ¿por qué?
Creo que necesito uno de esos bombones que me regalaron por mi titulación... después pensaré... por ahora a consumir oxígeno...
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