miércoles, 26 de febrero de 2025

334ta Entrada, Presto Agitato: Blah Blah Blah, Armin van Buuren


Sábado, llamado de nuestro amigo Oscar a medio día:a 200 mts de mi casa hay un incendio forestal que amenaza tu campo... desesperación, rabia y miedo... En sólo una hora decidimos viajar... el viaje que regularmente dura 14 hrs con las niñas, duró solo 11 hrs... hice 500 km en 3 horas y 30 minutos. Siempre, siempre me toca la ruta del Malleco, es hermoso, pero de noche es difícil, generalmente hay neblina, y con el sueño acumulado por falta de siesta, se hace muy pesado.

Sin embargo, una vez en el paraíso y ver los efectos del incendio, y ver tanta gente trabajando para apagarlo, me devolvió el espíritu al cuerpo. El viento, gracias a Dios, sopló en dirección contraria y sólo se alcanzó a quemar (coincidentemente) la parte plana del predio vecino, donde sólo había espinillo (qué cosas ¿no?)...

Lo rico de estar una semana más, es que mi cuerpo se purifica, mis poros se limpian, mi respiración se enlentece, el cielo me bendice con su lluvia, y los amigos nos deleitan con su compañía, amistad y asado con unas piscolitas.

La vida es grata allá, hay mucho viento, pero también hay sol y lluvia y nubes hermosas y árboles, y verde y no smog... bueno, esta vez si... con las cenizas de las plantas quemadas... una pena al ver tirados en el suelo mi Arrayán y Ulmo favoritos, fue muy triste, pero al menos todo lo que hemos trabajado sigue intacto.

Había poca gente pese a ser época estival, harto tráfico (como siempre), pero nada comparado a la mugre de esta ciudad... ayer, con el apagón me demoré dos horas en llegar a Apoquindo, y una hora más en llegar a mi casa... Sentí el peso de la soledad, mi marido y mis niñas no están conmigo y subir 20 pisos con mi mochila de 8 kilos fue todo un reto... No poder comunicarme con mis padres, ni con Álvaro fue terrible... el silencio en casa, no poder cocinar, ni tomar agua, la ciudad cayendo gradualmente en silencio, en una oscuridad que resulta antinatural... me hace replantearme un escenario apocalíptico y que, definitivamente, no debo estar aquí cuando ocurra.

Dormí a saltos, soñando con un email de la Marce diciendo "Estimados, no hay agua en la Torre, quédense en su casa"... hubiese sido perfecto, hasta que sonó el despertador a las 6.10 am... a levantarme, tomarme las asquerosidades de remedios para la anemia y darme cuenta que aún no había agua, que la alarma de seguridad nunca se reactivó, que mis llaves seguían puestas donde las dejé... Ahhhh... en mis tierras podía levantarme a las 7.30, tomar desayuno rico... un pancito tostado en tostador con mantequilla y un café calentito... pero no... bocinazos como siempre, el camión de la basura... ahhhh... qué fea vida la de un ser humano en esta ciudad. El estrés te deshumaniza, te convierte en un "ente", en un organismo pseudo inteligente que sólo consume oxigeno e intenta producir su día a día, mientras vive en la cacofonía y en lo sucio y feo de una sociedad cuyos habitantes le han perdido el respeto al resto de sus conciudadanos. Gente odiosa que mete ruido, que deja basura, que raya las fachadas, que fuma porquerías... ahhhhh... falta poco, falta poco... falta... poco.

Menuda vieja en que me estoy convirtiendo... me estoy transformando en una queja con patas, no tengo ganas de nada... puro blah, blah, blah... así que a esperar hasta el 21 para ir de una pasadita a buscar a mi familia y luego retornar por última vez a esta ciudad.

jueves, 6 de febrero de 2025

333ra Entrada, Adagio: Flying in a Blue Dream, Steve Bay


Jueves, 6 de febrero... una semana desde que volví de mis tierras, el viaje fue agotador, carretear hasta las 5am para luego levantarse a las 9 y manejar 12 horas es lo más horrible que se nos pudo haber ocurrido... manejé como 800 km y fue terriblemente asqueroso el cansancio que se acumula, como que toda la frescura de las vacaciones se esfumaron en cada kilómetro de la Ruta 5 desde Puerto Montt hasta Chillán.

Me faltó esta música para acompañar mi grabación mental, cada vez más cerca del sueño... planes, estrategias... todo listo y pensado para el arranque... salir de la zona de confort, empezar a lucrar con mis Licencias Profesionales, pero para mi y mi familia.

Estoy tan cansada, pese a que hago mi yoga, mis pesas, mis ejercicios, como bien, duermo temprano... pero parece que la anemia se pasa de lista... o quizá sea la falta de aire en esta ciudad ardiente y calurosa, donde apenas y corre el viento... es tanto el smog que siento mis vías respiratorias colapsadas en ese polvo que blanquea mis muebles y que sufro tanto por mantener a raya en mi casa (aquí en Santiago obvio)... Siento además, que volver ha sido muy terrible para mis niñas: Martina podía sentarse en las tremendas ventanas mirar a los pajaritos y bichitos pasar y disfrutar de un lugar con harto espacio (No hallo la hora de que, una vez instalados, ella se enamore de la estufa a pellet)... por otro lado Sansa, quien tenía toda una hectárea para correr libre, se vea reducida a sus 4 paseos diarios... sus ojitos me miran con tanta penita, me revuelve el estómago seguir aquí... 50 pisos sobre el suelo, mirando las mismas caras largas, las mismas quejas y su cero avance, mientras otros asesores se llevan el crédito del trabajo que aquí se hace y que ellos no dudan en aprovecharse, me da vergüenza ajena... asesores de pacotilla, es hora que se hagan cargo.

¿Qué será de esta gente cuando me vaya o me vayan? ahahahahaha... nada, contratarán a otro, quizá más buena onda, menos parco, más sociable... alguien que crea que sus compañeros de trabajo son sus amigos... alguien que no sabrá que tiene que cuidarle las espaldas a su jefe, porque aquí las traiciones y levantadas de mano ("yo no fui") abunda... si en una empresa es pan de cada día... ¿cómo será en el sector público? me imagino que peor... horrible... con las cosas que me cuenta la Barbarita o Pajarito, con mi propia experiencia en el SII, TGR y Tribunales... pffff debe ser del terror... por eso le temo un poco a la práctica, a mi no me gusta la hipocresía, y sufro mucho el "hacerme la weona" con cosas tan obvias... pero bueno, no hay de queso, no más de papa.

¿Y en qué iba? aaaahhh si (perdón el TDA) mis clientes, pitutitos... son tan linditos, pero primero haré mi libro, y luego creo que estudiaré arquitectura... haré un curso de paisajismo, un magister en derecho tributario, quizá también en derechos reales... soñar no cuesta nada... ¿quién diría que me gusta estudiar? pero antes, me voy a dedicar a mis libros, voy a leer a Ayn Rand, León Tolstoi y de Dovtoyeski... cuando termine eso... veré que hago de mi vida. Por ahora modo renta y DJ... 

sábado, 11 de enero de 2025

332da Entrada, Presto Agitato: Eitetsu Hayashi, 洗足学園音楽大学/SENZOKU GAKUEN college of Music

 


Epifanía... es la única forma en que puedo agradecer al algoritmo de Youtube por darme esta maravilla... se me eriza la piel, es una fuerza que se mete en las venas con la vibración de los tambores... me lleva a un mundo antiguo, más allá incluso del mundo de la escritura... cuando los humanos aprendieron a fabricar tambores, me hace pensar en ellos, en la maravilla que descubrieron, en los acápites del ritmo, de eso tan vivo como el latir del corazón, la fuerza de dos texturas chocando entre sí para generar ritos, agradecer a la tierra, la luna, el cielo y el relámpago; destruyendo el silencio de las noches frente a la hoguera...

Más adelante, estos sonidos infundirían un miedo atroz al enemigo, darían poder a los hombres y mujeres en la batalla, sus vidas están a punto de extinguirse en cada golpe del tambor. De alguna manera estos sonidos invitan a la violencia, o a la energía, al desborde, a la premura, la excitación o la cobardía, la bravura o las ganas de correr.

Como sea, a mi me infunde energía, me eriza las terminaciones nerviosas de todo mi cuerpo, es una sensación muy placentera; pero creo que es mejor ponerla en un equipo de sonido bueno, que escucharlo con audífonos, no tiene el mismo efecto.

Y bueno... ¡¡a estudiar!!